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miércoles, 2 de febrero de 2011

Gary Oldman, entre el exceso y lo siniestro

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Gary Oldman, fotografiado por Nigel Parry, en 1990. Entre la extravagancia y lo siniestro, entre el exceso y la subversión, entre el desafuero y lo perverso. No deja de ser curioso que alcanzara notoriedad con dos personajes fuera de la norma, como los de Sid Vicious en 'Sid y Nancy' (1986), de Alex Cox y el escritor Joe Orton en 'Abrete de orejas' (1987), de Stephen Frears, que ponían en evidencia sus contradicciones, y se convirtiera, a partir de los 90, en villano de superproducciones, no sólo estadounidense sino también francesas, a las que aportaba el toque de distinción de su exceso, un histrionismo casi operístico (digno de mejor causa). Obras todas ellas más bien olvidables, desde 'El profesional' (1994) y 'El quinto elemento' (1977), de Luc Besson a 'Hannibal' (2001), de Ridley Scott, pasando por 'Homicidio en primer grado' (1995), de Marc Rocco' , 'Amor a quemarropa' (1993), de Tony Scott, 'Air force' (1997), de Wolfgang Petersen o 'Perdidos en el espacio' (1998), de Stephen Hopkins. De la quema se salvan 'El clan de los irlandeses' (1990), pese los efectismos de su director Phil Joanu y 'JFK' (1991), la que me parece mejor obra de Oliver Stone. No es de extrañar tampoco que encarnara al más célebre vampiro en 'Drácula' (1990), de Francis Coppola, que no resiste muy bien el paso de tiempo ( o los océanos del tiempo), una desequilibrada obra en la que brilla el aparataje visual, sus ornamentos, pero carente de la mordiente dramática de obras precedentes sobre el vampiro, y más convencional (en papel cuché, eso sí)de lo que pretende aparentar. Sí vale la pena rescatar un turbio thriller como 'Ley criminal' (19899, de Martin Campbell, o ese vivaz festival excéntrico que es 'Rossencratz y Guildenstern han muerto' (1990), de Tom Stoppard. En los últimos años ha destacado brillantemente como el teniente Gordon en las dos obras dirigidas por Christopher Nolan sobre Batman más discreta la primera, 'Batman begins' (2005) y notable la segunda, 'The dark night' (2008), o con su personaje en la saga de Harry Potter, en especial en 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban' (2004), de Alfonso Cuaron, la mejor de la saga junto a la siguiente dirigida por Mike Newell. Estupendo también estuvo en 'Candidata a poder' (2000), de Rod Lurie, y dio el salto a la dirección con la descarnada 'Los golpes de la vida' (1997).

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